
Para los responsables de marca y de I+D en el sector del hogar y el cuidado personal, los aerosoles siempre han garantizado la aceptación del consumidor. Cualquier alternativa parte con el listón muy alto. Pero la economía del aerosol ha cambiado, y 2025 puede ser el momento adecuado para replantearla.
La fórmula del aerosol tiene una nueva variable
Aerosol = ingredientes activos + propelente + envase a presión + riesgo de precio del propelente
Esa última variable es la que ha cambiado. El conflicto en Oriente Medio ha convertido los propelentes derivados del gas en una de las partidas más volátiles de tu lista de materiales. Tu formulación no ha cambiado. Tus proveedores tampoco. Pero tu estructura de costes sí.
Más allá del coste, los aerosoles pierden presión hacia el final de su vida útil y no son recargables. La escasez actual de propelente es un buen momento para evaluar un formato con más futuro.
La fórmula de Flairosol es más simple
Flairosol = ingredientes activos + una niebla fina y constante, y nada más.
Sin propelente. Sin lata presurizada. Sin dependencia del gas. Tamaño de gota, cobertura y sensación para el consumidor comparables, sin el componente que hoy complica los márgenes de todo el sector.
El argumento comercial y el de sostenibilidad apuntan ahora en la misma dirección
Los consumidores son cada vez más conscientes de qué contienen los productos que compran. Un formato sin propelente es a la vez una ventaja para la cadena de suministro y un activo de marca, una combinación poco habitual.
Si tu equipo está revisando los formatos en aerosol, ya sea por costes, objetivos de sostenibilidad o resiliencia de la cadena de suministro, nos encantaría mantener una conversación técnica. Sin presentaciones comerciales. Solo un análisis claro de lo que la transición podría significar para tu catálogo.



